Los derechos humanos en las herencias del pasado colonial

8 julio 2015
de RCI

Lori y su madre Brenda


Entre las Primeras Naciones de Canadá, las familias quebradas, separadas,  son sólo uno de los legados dolorosos de la colonización. La destrucción de los modos de vida tradicionales separó a la gente de su cultura, su tierra, y con demasiada frecuencia… los unos  de los otros. Una aborigen de Saskatchewan ha estado intentado durante décadas reunir nuevamente a su familia. Pero una pieza del rompecabezas se le escapó durante años. Es decir, hasta ahora.

En una tienda de café en la ciudad de Regina, Lori Campbell se inclina hacia una frágil mujer delgada y le da un abrazo.

“La primera vez que vi a mamá cuando la encontré, lo único que podía hacer era mirarla a ella…  a sus manos.

Lori, una Metis alta, todavía no puede dejar de mirarla. Pasó años buscando a su madre biológica, Brenda.

Las orejas..las manos.. los ojos … Yo nunca me había visto en nadie físicamente de esta manera.

Brenda Campbell, de 57 años, nunca pensó que iba a ver a su hija mayor de nuevo.

Bueno, me sorprendió. Pensé un montón. Yo suponía que lo que hice fue lo mejor, porque de niña yo solía beber mucho.

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Lori Campbell publicó esta foto en Facebook buscando a su hermano menor y que fue compartida más de 20.000 veces. © (Lori Campbell)

La búsqueda de Lori esconde una historia trágica. Su madre Brenda fue abusada sexualmente cuando era niña y a los 13 se prostituía en las calles de Regina. Luego comenzó a drogarse.

El padre de Lori era un hombre que frecuentaba prostitutas. Los servicios sociales se hicieron cargo de Lori quien luego fue  adoptada por una pareja blanca que – dice ella- le dio una buena infancia.

Pero siempre le faltaba algo.

“Mirando hacia el cielo a veces me preguntaba, ¿Alguien se acuerda de mí? ¿Alguien alguna vez piensa en mí? ¿De dónde vengo?”

En 1991, a la edad de 19, comenzó su búsqueda.

Lori descubrió que tenía seis hermanos más jóvenes que también habían sido adoptados o puestos en orfanatos.

Pero ella sólo conocía sus nombres y sus fechas de nacimiento.

Y creo que en ese momento me adjudiqué la responsabilidad de encontrarlos, necesitaba encontrarlos  y que supieran que alguien conocía sus existencias”.

Le llevó 17 años encontrar a su madre y a cinco hermanos. Pero todavía le faltaba un hermano, el menor, el único que se había criado en otra provincia.

En enero pasado Lori acudió a Facebook.

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Esta era la única foto que Lori Campbell tenía de su hermano menor adoptado en 1978

Allí publicó una foto de sí misma, sosteniendo un cartel y pidiendo ayuda para encontrarlo.

Y entonces empecé a recibir mensajes. Mi teléfono no se detenía. Fue abrumador, el número de aborígenes que se sienten perdidos, que no saben quiénes son, o donde están sus familias.

Radio Canadá/CBC difundió la historia.

Y así fue como un hombre de 39 años en la provincia de Ontario, viendo el programa, descubrió que su hermana lo estaba buscando.

Los dos pasan horas charlando en línea  y planean reunirse pronto.

El hermano es tímido  y dice que su infancia fue difícil de orfanato en orfanato. Él está agradecido de que Lori lo encontró.

“Es abrumador.  Es maravilloso, como la pieza faltante encontró su lugar”.  

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Lori Campbell (izquierda) está trabajando con su madre, Brenda Campbell (derecha) para documentar su vida y su historia. (Lori Campbell) © CBC

Su madre siente lo mismo.

Tengo  57 y nos encontramos todos.

En medio de la celebración hay una triste realidad.

Brenda tiene el virus del SIDA y su salud está fallando. Pero para Lori, la sensación  es de paz porque la búsqueda ha terminado.

 

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