Primeras Naciones,tratamientos de segunda clase

8 julio 2015
de RCI

La Dra. Janet Smylie es la autora principal del informe titulado Primeras Naciones, tratamiento de segunda clase © CBC


Es el título de un nuevo informe sobre el cuidado de la salud que los indígenas de las Primeras naciones reciben en Canadá y que dice mucho acerca de su contenido.  El informe del Instituto Wellesley de Toronto afirma que el racismo es una de las principales razones por el que las  personas indígenas sufren con una atención de salud deficiente en todo el país. El informe diagnostica los problemas pero también propone soluciones.

Carole McFadden examina uno de los muchos medicamentos que tiene que tomar, en su batalla contra el cáncer de mama.

Ella dice que hubo un largo retraso en el diagnóstico porque ignoraron sus primeras quejas sobre un bulto que se descubrió en el pecho.

Usted va a una clínica y  es considerado como alguien que les está haciendo perder su valioso tiempo, que podría destinarlo a alguien más merecedor del sistema de atención de salud.

Aun hoy, McFadden siente que ha sido tratada de forma diferente que los no indígenas.

Vengo con una persona blanca, un aliado blanco, alguien que pueda estar allí y ser testigo, y es para disuadir de cualquier intento de racismo que podría afectarme, porque cuando estás enfermo eres más vulnerable.

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Carole McFadden fue diagnosticada con cáncer de mama cuando ya estaba en estado avanzado. Ella le había informado al médico hace tiempo, que tenía un bulto en el pecho. © CBC

McFadden no está sola. El informe presentado esta semana describe un sistema de salud que les falla a los pueblos indígenas de muchas maneras.

Janet Smylie, coautora del informe, es un médico de familia que también investiga la atención médica en las primeras naciones.

“Me molesta que la gente piense que está bien fingir que no tenemos estos problemas en nuestro propio patio trasero “, dice la doctora Janet Smylie, una médica Metis y autora principal del estudio.

El estudio dice que las disparidades bien documentados en la salud de los indígenas y los no indígenas tienen sus raíces en las políticas coloniales del gobierno, como la segregación y las escuelas residenciales indígenas.

Pero Smylie dice que los estereotipos negativos sobre los pueblos aborígenes y un “inconsciente sesgo pro-blanco” entre los trabajadores de la salud, continúan dañando la salud aborigen.

“Dentro del contexto de la salud, por desgracia, ese tipo de asociaciones implícitas conducen a mantener vivas las diferencias de trato”.

Su informe redactado para el Instituto Wellesley dice que el racismo está muy extendido, y que se presenta de muchas maneras diferentes.

Pero hay esperanza.

Soluciones de salud para los indígenas

En el estudio, Smylie recomienda varias soluciones para hacer frente al racismo en el sistema de atención de la salud, que incluya a más trabajadores de atención de salud aborígenes y capacitación para los trabajadores de la salud no aborígenes.

Ella recomienda también programas de tratamiento de salud específicos de los indígenas.

Bon Fabian prepara una mezcla seca que a menudo se quema como parte de una ceremonia de curación tradicional.

Lo que es inusual es donde está teniendo lugar, dentro del hospital St. Paul en Vancouver, en una sala especial, llamada Espacio Sagrado, y decorada con el arte de las primeras naciones.

Fabian dice que las religiones dominantes y los hospitales van de la mano, y que solo recientemente se han abierto a las prácticas espirituales indígenas.

Es difícil para algunos de nosotros, pero en este espacio sentimos el calor  en nuestros corazones y seguros, la gente se siente segura cuando viene aquí.

Hacer que la gente se sienta cómoda ayuda a enfrentar a una de las mayores razones por las cuales las personas indígenas tienen los peores resultados en materia de salud: el miedo a las grandes instituciones.

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Una sala especial, llamada Espacio Sagrado, decorada con el arte de las primeras naciones, fue habilitada en al hospital San Paul en Vancouver.

James Raven, un Cree del norte de Alberta, de 44 años,  dice que no es la medicina o la espiritualidad lo que le está ayudando a recuperarse de sus múltiples problemas de salud sino las dos juntos.

Él es VIH positivo, y afirma que la sala Espacio Sagrado transformó su viaje de sanación. Él visita el hospital por lo menos una vez a la semana para recibir tratamiento,  que ahora incluye la medicina tradicional aborigen.

“Este espacio me salvó la vida”, dice Raven. Él señala con aprecio a los sanadores que se sientan junto a él en el círculo. “Siento que si no fuera por el Creador y estas personas que están hoy aquí, yo estaría muerto. Y eso es un hecho.”

El hospital dice que la exposición de los pacientes, los médicos y enfermeras a la curación aborigen está ayudando a cubrir un espacio que muchos son conscientes de su importancia, pero que pocos, hasta ahora, se han atrevido a abordado.

 

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