Daniel Pauly, Investigador Principal de la iniciativa Sea Around Us en la Universidad de Columbia Británica .Martin Dee/University of British Columbia)

Esclavitud moderna y sobrepesca en las profundidades marinas

Los abusos laborales, incluyendo la llamada esclavitud moderna, son «subsidios ocultos» que permiten no solo que las flotas pesqueras de aguas distantes sigan siendo rentables sino que promueven la sobrepesca, según descubrieron nuevas investigaciones de la Universidad Western Australia y la Iniciativa Sea Around Us de la Universidad de Columbia Británica, UBC.

Al combinar los datos de pesca de la iniciativa Sea Around Us en la UBC con datos de países sobre la esclavitud moderna, los investigadores encontraron que los países cuyas flotas dependen en gran medida de los subsidios gubernamentales, que pescan lejos de los puertos de origen y que no informan exhaustivamente  de su captura real, tienden a pescar más allá de los límites sostenibles y cuentan con un mayor riesgo de cometer abusos laborales.

El Dr. Daniel Pauly, coautor del estudio, es el Investigador Principal de la iniciativa Sea Around Us en la Universidad de Columbia Británica.

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Daniel  Pauly publicó un estudio en 2016 que demuestra que las capturas de pescado reportadas a la FAO por los países entre 1950 y 2010 no incluyeron las cifras por pesca ilegal, métodos artesanales y descartes en alta mar. Asimismo, participó en otro trabajo que concluye que las flotas de pesca industrial tienen operaciones en el 90% de los océanos.

Ahora acaba de publicar una investigación Modern Slavery Promotes Overfishing (La esclavitud moderna promueve la pesca excesiva).

¿Cómo explica la relación entre esclavitud moderna y sobrepesca?

A esta pregunta, el Dr. Daniel Pauly responde con otras preguntas.

“¿Cómo es posible hoy la esclavitud moderna? ¿Por qué los barcos  pescadores en aguas profundas no regresan a sus puertos de origen? ¿Por qué transfieren sus capturas a buques más grandes donde se mezclan todos los peces capturados por diferentes flotas?”

La esclavitud moderna en alta mar
Los barcos pesqueros son los que alimentan los mercados en diferentes países del mundo. Pero ellos no traen su mercancía a los puertos. Están permanentemente en el mar, durante años. Los grandes buques, que recogen las capturas, les proveen de carburante y alimentos para los marineros. Es por eso que pueden permanecer durante años sin regresar a puerto. Por ende, los marineros tampoco regresan a sus casas.

Esta es la esclavitud moderna. Es por eso que es fácil tener un equipo de marineros en esclavitud.

-Dr. Daniel Pauly

Photo by ILO.

La falta de control facilita la pesca “rentable” e ilegal

Debido a que las capturas mundiales de peces marinos disminuyen a una tasa de 1,2 millones de toneladas por año desde mediados de los años noventa, la única forma en que las flotas de muchos países industriales han podido mantenerse «rentables» es mediante la recepción de subsidios gubernamentales.

Sin embargo, los costos de mano de obra generalmente solo se pueden reducir bajando los salarios y las condiciones del trabajador.

“La falta de control sobre estos barcos los convierte en un terreno fértil para los abusos laborales, así como otros delitos, incluida la pesca ilegal. También facilita el transbordo, donde las capturas de múltiples buques pesqueros a menudo se combinan antes del desembarque. Por lo tanto, los mariscos capturados ilegalmente o en condiciones de esclavitud moderna se “blanquean” al mezclarlos con peces capturados legalmente antes de que entren en la cadena de suministro «, dice Daniel Pauly, coautor del estudio e investigador principal de la iniciativa Sea Around Us en el Instituto de la Universidad de Columbia Británica para los océanos y la pesca.

Los mariscos capturados ilegalmente o en condiciones de esclavitud moderna se “blanquean” al mezclarlos con peces capturados legalmente antes de que entren en la cadena de suministro

¿De qué países estamos hablando principalmente?

El informe se refiere a tripulaciones de buques de China, Taiwán, Tailandia, Corea del Sur y Rusia, también algo en España, que están especialmente en alto riesgo debido a la falta de supervisión regulatoria en esos países combinada con las complejidades de la jurisdicción en el mar. Esto hace que sea más fácil obligar a las personas a trabajar horas excesivamente largas, a menudo en condiciones terribles, a extraer la mayor cantidad posible de peces a cambio de una paga baja o casi nula.

Por ejemplo en Tailandia, explica el Dr. Pauly, contratan marineros de Camboya o de Indonesia, países con gran población masculina joven que no tiene trabajo. A veces esos jóvenes ignoran las condiciones laborales a las que se verán expuestos pero otras veces saben e igual se implican por necesidad, explica el Dr. Pauly.

Esta es la razón de por qué no hay este tipo de esclavitud moderna en Canadá. Pero los canadienses también terminan consumiendo pescados y mariscos que pueden haber sido capturados por esclavos modernos.

En cuanto a los países en América latina, el investigador de la UBC señala que éstos no cuentan con flotas importantes que van afuera. Además emplean marineros  de sus propios países por lo tanto no practican la denominada esclavitud.

¿Por donde pasan las soluciones?

El problema es tan complicado que Interpol está implicada investigando al igual que Naciones Unidas y otras organizaciones no gubernamentales que trabajan sobre el tema.

A raíz de estos hallazgos, los investigadores piden un fortalecimiento de las leyes nacionales para que los elementos ambientales y sociales de la sostenibilidad en las cadenas de suministro de productos del mar puedan ser auditados de manera transparente.

La esclavitud moderna abarca cualquier explotación que una persona no pueda evitar, rechazar o abandonar debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño. El Índice Global de Esclavitud estima que al menos 40 millones de personas están atrapadas en la esclavitud moderna en los sectores textil, agrícola, de la construcción y la pesca, así como en la industria del sexo y en los matrimonios forzados.

Esto y mucho más en la entrevista de Radio Canadá Internacional con Daniel Pauly, investigador principal de la Iniciativa  Sea Around Us, de la Universidad de Columbia británica.

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Daniel Pauly es considerado como uno de los 50 científicos más influyentes del mundo según la revista Scientific American.

Obtuvo un doctorado en biología marina en la Universidad de Kiel. Trabajó en Ghana, Indonesia y Filipinas, indagando sobre la pesca, y desde 1994 es profesor del Centro de Pesquerías de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá), donde es fundador e investigador principal de Sea Around Us, iniciativa que estudia el impacto pesquero en los ecosistemas marinos

En 2016 obtuvo el premio “Científico del Año” que otorga de Radio Canadá.

Categorías: Economía, Internacional, Medioambiente y vida animal, Política, Sociedad
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