Hijos de inmigrantes atrapados entre dos culturas

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Son adolescentes canadienses hijos de padres árabes. A veces se sienten presionados entre las diferentes culturas en las que navegan, en la casa y en la sociedad. Tienen ambiciones como cualquier joven, pero también tienen que enfrentar prejuicios por el apellido o el color de la piel.

En la escuela secundaria Churchill de la ciudad de Winnipeg, Ronia Arab luce como cualquier típica estudiante. Pero en su casa, ella luchó permanentemente con sus padres por la forma «canadiense» en que se viste y se comporta.

Ronia Arab, canadiense de origen paquistaní © CBC

Ronia Arab, canadiense de origen paquistaní © CBC

«A mis padres no les gusta mi forma de vestir», dice la joven de 16 años de edad. «Ellos quieren que sea como ellos, pero yo no sé nada acerca de su cultura.»

Mientras su familia iraquí lleva vestimenta tradicional musulmana – su madre usa el hijab en público y su padre trajes típicos – es más probable que la adolescente nacida en Edmonton se vista con leggings, botas, remeras y chaquetas de punto. Después de numerosas peleas con su padre, Ronia se fue de su casa y ha estado viviendo en una casa-hogar para adolescentes durante alrededor de un año.

Ronia Arab es una segunda generación en Canadá, un término académico que se refiere a los hijos de familias que emigraron a Canadá. Como muchos en este segmento creciente de la población, ella está luchando para reconciliar la cultura de su familia con la vida en Canadá.

Ronia Arab nació en la ciudad de Winnipeg, Manitoba, de familia iraquí © CBC

Ronia Arab nació en la ciudad de Winnipeg, Manitoba, de familia iraquí © CBC

«A los ojos de mi familia yo soy una mala persona sólo porque no sigo la tradición y el estilo de vida iraquí, pero para los canadienses sólo soy una chica muy agradable, como cualquier canadiense», dice Arab.

Para 2016, los jóvenes nacidos en el extranjero y los nacidos en Canadá de familias inmigrantes formarán una cuarta parte de la población del país, de acuerdo con las predicciones del Consejo Canadiense de Desarrollo Social. Y su número va en aumento.

Una zona de guerra, 24/7

La investigación sugiere que algunos jóvenes como Ronia Arab, se enfrentan a las críticas de los padres en el hogar, mientras que otros tienen que luchar contra la intimidación en la escuela. Varios trabajos académicos han sonado la alarma también  sobre el hecho de que muchos jóvenes canadienses de segunda generación, al igual que los nuevos inmigrantes, terminan integrándose a pandillas.

La Dra. Audrey Kobayashi, profesora de geografía cultural en la Universidad Queen’s, indica que muchos hijos de inmigrantes «se sienten divididos» respecto a su identidad.

«A veces expresan su conflicto afirmando ser menos canadiense,  otras veces lo expresan hablando de la forma en que se sienten excluidos», dice Kobayashi. «Son dos caras de la misma moneda.»

En la escuela Churchill, ubicada en el barrio Riverview  de Winnipeg, la población estudiantil es muy diversa.

Michel Chartrand, director de la secundaria Churchill, en Winnipeg © CBC

Michel Chartrand, director de la secundaria Churchill, en Winnipeg © CBC

El director Michel Chartrand dice que no está seguro sobre qué porcentaje de los 500 estudiantes son hijos de inmigrantes, pero afirma que los números están en aumento.

Tarek Elmayergi, de 16 años, parece ser el estudiante canadiense por excelencia. Popular entre los jóvenes, recientemente fue elegido capitán del equipo de fútbol de la escuela.

 

 

Tarek Elmayergi nació en Canadá de padres egipcios © CBC

Tarek Elmayergi nació en Canadá de padres egipcios © CBC

 

Pero a pesar de las apariencias, Elmayergi dice que todavía no se siente «100 por ciento de Canadá.»

Su madre desea que él lo sea menos aun. Shirin Farag dice que quiere que Tarek y sus otros cuatro hijos nacidos en Canadá adopten más  su cultura de origen egipcia.  El tema, con frecuencia, saca chispas  en el hogar familiar.

«Es una lucha», dice Farag. «Es una agonía. Es una zona de guerra las 24 horas/7 días a la semana».

¿Qué es «canadiense»?

Shirin Farag reconoce que no entiende lo que es crecer como un adolescente canadiense, pero no quiere que sus hijos se olviden de la herencia de la familia.

«Yo no voy a dar la espalda y decir ‘ok, soy egipcia en Egipto, pero aquí voy a ser canadiense'», concede Farag. «Yo no puedo hacer eso, ellos no pueden hacer eso.»

Kobayashi dice que adolescentes de segunda generación, como los estudiantes de Churchill, están en medio de una compleja relación con la sociedad canadiense que les ofrece oportunidades pero también un cierto racismo, y con sus padres, que les ofrecen orientación, pero que al mismo están luchando ellos mismos para hacer frente al cambio cultural.

Este período de estar atrapados en el medio es, de hecho, una «experiencia canadiense» propia, dijo Kobayashi. No son relegados a ser considerados por algunos como «no canadienses» o «los otros».

Pero llevar a que los otros piensen de esa manera es todo un reto, especialmente en los pasillos escolares de todo el país,  en el que incluso las diferencias más pequeñas puede ser motivo de burlas.

Lo mejor de ambos mundos

 

Sammy Farah naciò en Winnipeg de madre somalì © CBC

Sammy Farah naciò en Winnipeg de madre somalì © CBC

Al estudiante Sammy Farah, no le importa recibir un poco más de atención. El joven canadiense nacido en Winnipeg es conocido por muchos estudiantes debido a sus habilidades de músico de rap.

«Yo hago rap todo el tiempo, ya que me calma», dijo el niño de 14 años.  «Es probablemente uno de mis sueños.»

La parte más difícil de la vida, dice Farah, es evitar las «expectativas» – lo que Kobayashi llamaría «estereotipos» – de que él va a terminar en la delincuencia, las drogas e incluso con las pandillas. Él le da crédito a su madre, Marian, por mantenerlo en la dirección correcta, a pesar de que a veces, dice,  ella es demasiado estricta.

Farah se considera un estudiante típico. Él quiere terminar la escuela secundaria y luego ir a la universidad, donde le gustaría estudiar Derecho. Por otra parte, también le gusta hacer alarde de lo que lo hace único.

«Yo no quiero ser solo una persona promedio», dijo Farah. «Quiero sobresalir.»

Ronia Arab  tiene también sus sueños.

“Me veo a mi misma teniendo un buen futuro, trabajando, terminando la escuela, y teniendo una familia”.

Tomado del sitio de CBC, Generation One

 

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