Una isla única de arena en Nueva Escocia se convierte en Parque Nacional de Canadá

Han pasado cincuenta años desde la primera petición,  y finalmente la isla  Sable  se ha convertido en un parque nacional.

La mística que rodea las dunas en forma de media luna en el Atlántico Norte se debe en gran parte  a su manada majestuosa de caballos salvajes.

Los animales están atrayendo un número creciente de visitantes…

Y ahora los científicos descansan sabiendo que éstos y los otros tesoros que se encuentran dentro del ecosistema único de la isla de Sable, estarán bajo la protección del departamento de parques federales.

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La isla Sable es una pequeña porción de tierra que aflora en el océano Atlántico norte, en las costas de Canadá, frente al puerto de Halifax en Nueva Escocia.

La lucha para salvar la isla de Sable y sus caballos emblemáticos comenzó con un proyecto en una escuela, cuando John Diefenbaker era primer ministro de Canadá.

Richard Ridnicki recuerda haber escrito cartas al primer ministro cuando era un niño.

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Habíamos descubierto en nuestros estudios que la supervivencia de los caballos estaba amenazada, que estaban siendo transportados fuera de la isla y que se los utilizaba para el alimento de perros, como regalo para los niños o para hacerlos trabajar en las minas de Cabo Breton .

Ese viento que sopla en todas las estaciones del año y que extendió las dunas de arena es ahora el hogar de unos 450 caballos salvajes… de más de 300 especies de aves, incluyendo varias de ellas en peligro de extinción… y de casi dos docenas diferentes de tiburones y focas grises que se pasan alrededor de las aguas que rodean la isla y que se pueden admirar mientras se toma una merienda.

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Focas grises en la isla Sable

La Isla Sable tiene 40 kilómetros de largo y un kilómetro y medio de ancho, tiene pasto en la playa y cerca de doscientos diferentes tipos de plantas.

Convertirse en  parque nacional garantiza su protección, pero además, puede traer visitantes.

Zoe Lucas ha pasado gran parte de las últimas dos décadas trabajando como investigadora en Sable Island.

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Creo que habrá un aumento de visitantes en parte por este nuevo perfil, y también porque hay un conocimiento mayor de la gente sobre la isla.  

La historia cuenta que casi 400 barcos se han hundido por las agitadas aguas en la zona conocida como el cementerio del Atlántico, alrededor de la isla Sable.

Esas aguas traicioneras han atraído por años a muchos turistas a la bahía.

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Pero una compañía de viajes con sede en Mississauga, provincia de Ontario,  planea cambiar eso y duplicar el número de visitantes a la isla Sable en dos viajes diferentes el próximo año.

Kevin MC Namee, quien trabaja con Parques Canada dice que ellos tendrán que seguir nuevas reglas basadas en el sentido común.

No queremos que la gente camine a través de las dunas. No queremos destruir el pasto que sostiene las dunas de arena en el lugar, la gente necesita mantener su distancia de la vida silvestre ya sea de los caballos, las especies en peligro de extinción o las focas grises en la isla.

Zoe Lucas dice que es bueno que Parques de Canadá esté asumiendo el control. Siempre y cuando se trate de una gestión adecuada.

Con la prioridad puesta en la conservación ecológica, significa que podríamos tener más visitantes a la isla Sable,  un mayor nivel de visitas de lo  que hemos estado teniendo en los últimos años .

Los turistas podrán descubrir exactamente cómo el organismo federal  Parques Canadá cuidará a la isla Sable cuando desarrolle su plan de administración en los próximos meses.

La isla aparecía en las cartas de navegación en 1505 con el nombre de «Santa Cruz». En las cartas del siglo XVI también era denominada «I. da Crus» e «Isolla del Arena». Su nombre actual aparece en 1546 cuando el cartógrafo portugués Joannes Freire la nombra «I. do Sable».

Según otras versiones su nombre se debería a la peculiar forma curva que posee, parecida a la de un sable.

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Igualmente se especula que fue un reverendo de Boston el que trajo los caballos a finales del siglo 18.

Sea cual fuese la verdad,  lo cierto es que  las nuevas normas impedirán a los turistas acercarse a menos de 20 metros de los caballos.

 

 

 

 

Categorías: Historia, Medioambiente, Vida animal
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