Este martes 10 de octubre amaneció para muchos catalanes, incluyendo a los que se instalaron en Canadá, con la gran interrogante de saber si este día sería el del nacimiento de un nuevo país europeo: Cataluña.
En el parlamento catalán, Carles Puidgemont, el presidente de la Generalitat sostenía este martes, en un discurso en el que defendió la legitimidad del referéndum y condenó la represión ordenada por el gobierno español del conservador Mariano Rajoy, que el único camino para la supervivencia de Cataluña pasa por la independencia.
«Asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república», declaró Puidgemont en el Parlament en Barcelona, agregando a continuación que «con la misma solemnidad proponemos que el Parlamento suspenda la declaración de independencia para emprender un diálogo para llegar a una solución acordada».

Aunque había la expectativa de una declaración formal de independencia de parte del presidente de la Generalitat, Carles Puidgemont propuso más bien una suspensión de los efectos de tal declaración y el inicio de negociaciones con Madrid, a la luz del resultado del referéndum que dio como resultado un apoyo masivo en favor de la independencia. Todo esto “como un gesto de responsabilidad”.
Más temprano, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió al presidente de la Generalitat que no declare la independencia y respete el orden constitucional de España
La situación en Cataluña es seguida con mucha atención por la diáspora catalana en Canadá.
Radio Canadá Internacional pudo conversar más temprano con Aida Queralt Salat, quien hace parte de la Asamblea Nacional Catalana, un organismo de la sociedad civil que promueve la causa de la independencia de Cataluña.
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