Los líderes de las principales pandillas de El Salvador se deslindaron este jueves del aumento de la violencia en el país y pidieron al nuevo presidente, Salvador Sánchez Cerén, enfrentar a las organizaciones de sicarios que están detrás de la reciente ola de homicidios.
Los líderes de cinco pandillas, también llamadas «maras», entre ellas Barrio 18 y su rival la Mara Salvatrucha (MS-13), aseguraron que existen grupos interesados en generar un clima de inestabilidad e inseguridad en el país para justificar las acciones de grupos de exterminio, que en los últimos días han asesinado a sus miembros, sus familiares y civiles.
«Esperamos que el nuevo Gobierno enfrente con firmeza a esos grupos, tanto los que actúan desde fuera de la institucionalidad del Estado como a los que lo hacen desde adentro», dijeron los pandilleros en un comunicado difundido por un grupo de iglesias que apoyan una pactada tregua ente las maras.
Los pandilleros, que son unos 60,000 jóvenes, también dijeron que siguen apostando a esta tregua, firmada en marzo del 2012 para dejar de enfrentarse entre sí y que, según el Gobierno, hizo posible la reducción en un 40 por ciento de los asesinatos en El Salvador.
Sin embargo, en las últimas semanas, en el empobrecido país centroamericano circularon numerosos rumores de toques de queda en diferentes ciudades, supuestos planes de crímenes a gran escala y ataques a policías, mientras que los homicidios aumentaron hasta alcanzar un promedio de 14 por día desde enero.
«Aclaramos que las pandillas y Maras no hemos impulsado en los últimos días esas acciones, ni pretendemos hacerlo; quienes se han dedicado a ello han sido mentes perversas que actúan con impunidad y que han pretendido crear un clima de zozobra, miedo y temor para provocar odio y resentimiento hacia nosotros», señaló el documento.
Salvador Sánchez Cerén, quien asumió la primera magistratura el pasado domingo, dijo en su discurso inaugural que su administración luchará con firmeza la delincuencia, las extorsiones, el crimen organizado y el narcotráfico.
Según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (UNODC), El Salvador es uno de los países con el mayor número de homicidios en el mundo, detrás de Honduras, Venezuela y Belice.
Por su parte, el Congreso salvadoreño modificó el jueves el código penal para elevar de 40 a 60 años de cárcel la pena para personas que ataquen o asesinen a los miembros de la policía.






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