El número de militares muertos tras un ataque contra un helicóptero del ejército mexicano aumentó a seis, tras una de las acciones más audaces de grupos de narcotraficantes contra las fuerzas de seguridad.
El ataque se produjo el pasado viernes durante un operativo de vigilancia aérea en un municipio del Estado de Jalisco. Las autoridades habían informado sobre tres bajas militares y otros tres desaparecidos, cuya muerte fue confirmada este lunes.
Cuatro helicópteros militares sobrevolaban un municipio cercano a la costa Pacífico cuando detectaron una caravana de camionetas. Uno de ellos descendió y fue atacado con un lanzagranadas, según las autoridades de seguridad mexicanas.
Los militares que viajaban en los demás helicópteros abrieron fuego contra el convoy matando a ocho supuestos sicarios, informó este lunes el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido.
En el incidente también murió un funcionario de la fiscalía de Jalisco, agregó Rubido.
Las autoridades señalaron que los atacantes pertenecían al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización que en los últimos meses se ha convertido en una de las principales amenazas a la seguridad del país debido a una serie de asesinatos de policías y militares.
El CJNG creció el año pasado a medida que grupos criminales rivales como Los Zetas y los Caballeros Templarios se fueron debilitando debido a la caída o muerte de sus líderes a manos de las autoridades.
El enfrentamiento con los militares ocurrió en el pequeño municipio de Casimiro Castillo, al sur de Jalisco. Tras el choque, el cartel movilizó más sicarios en Guadalajara, capital del Estado y segunda ciudad del país, provocando un caos mediante bloqueos de avenidas y el uso de vehículos incendiados.






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