“Tehranto”, meca del refugio gay para los iraníes perseguidos

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Desde la Revolución Iraní de 1979, grupos LGBTQ y de derechos humanos han denunciado una intolerancia grande por parte del gobierno hacia la comunidad gay iraní. Oficialmente, la homosexualidad es un crimen bajo el gobierno teocrático islámico. Muchos de los refugiados homosexuales que llegan a Canadá desde Irán han elegido Toronto como su hogar, gracias a un programa de refugiados patrocinados por el gobierno.

 

Hace pocos meses, Elina Azari , 26 años, nativa de Teherán, siguió el camino  de otros refugiados homosexuales varados en Turquía y se unió a la creciente comunidad LGBTQ iraní para iniciar una nueva vida en Canadá en Toronto, bautizada por ellos como “Tehranto.”

 

Desde 2012, más de 200 refugiados homosexuales iraníes se han reubicado en Canadá desde Turquía a través del programa de refugiados patrocinado por el gobierno de Ottawa – la mayoría de ellos en Toronto por su diversa comunidad LGBTQ y por la creciente diáspora iraní en general.

 

 

“Yo había oído muchas cosas buenas sobre Toronto y cómo es mejor que cualquier otro país en dar la bienvenida a las personas LGBT”, dijo Azari al periódico Toronto Star, una ex traductora y fotógrafa, que se auto identifica como lesbiana.

 

“Irán no es un lugar seguro para la gente gay. Me quedé en Turquía durante dos años y dos meses. Canadá ha aprobado los matrimonios gay desde hace muchos años. Se habla mucho acerca de cómo se trata a las personas homosexuales. Estoy tan feliz de estar aquí, de poder ser quien soy”.

 

De hecho, la reputación de Toronto entre los iraníes era tan buena que Hasti Khalilian, una mujer transexual de la provincia de Isfahán, en Irán, rechazó la posibilidad de instalarse  en Estados Unidos y eligió en su lugar a Canadá.

 

“Hay una gran cantidad de apoyo del gobierno de Canadá para ayudar a que los refugiados se integren. La comunidad (LGBTQ) aquí parece ser más favorable a las personas trans “, dijo Khalilian, de 29 años, que pasó dos años en Isparta, Turquía, antes de que obtuviera una visa de residente permanente a Canadá en 2012.

 

El organismo IRQR, Iranian Railroad for Queer Refugees, fue creado para apoyar a los homosexuales iraníes, especialmente aquellos que tuvieron que huir de Irán debido a su orientación sexual o identidad de género. En junio de 2008, IRQR fue premiado en el desfile del Orgullo de Toronto con el Excelencia en Derechos Humanos.

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Arsham Parsi, fundador y director ejecutivo de IRQR, cuya sede está Toronto © AP

 

De acuerdo con IRQR, cuya sede está Toronto, hay cientos de homosexuales iraníes que han huido de la discriminación y la persecución a la vecina Turquía para obtener estatus de refugiados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y ser ubicados en otros países.

 

“En Canadá, hay más apoyo financiero, subsidios y atención de la salud para ayudar a los recién llegados. Ahora, tenemos una comunidad LGBTQ iraní más establecida aquí. La gente es atraída a Toronto y esto tiene este efecto dominó “, dijo Arsham Parsi, fundador y director ejecutivo  del grupo de defensa en 2008.

 

El organismo financiado a través de donaciones privadas, ofrece una guía para ayudar a homosexuales iraníes a encontrar casas de seguridad en el extranjero, llenar formularios, manejar el sistema de asilo y establecerse en Toronto. Desde su creación, el grupo ha recibido 950 casos de Turquía y reasentados a 450 personas, la mitad de ellas en Canadá.

 

La homosexualidad es un delito en Irán y pasible de ejecución pública por ley.

 

Mientras ellos están felices de probar la libertad y la liberación que nunca tuvieron antes, una nueva vida en Toronto no está exenta de desafíos. El desempleo es un gran problema para muchos de estos recién llegados debido a sus barreras lingüísticas; a veces también son condenados al ostracismo por la comunidad iraní local.

 

Khalilian dice que fue despedida de una panadería en Toronto después de haber trabajado dos meses cuando el empleador se enteró de que era en realidad un hombre. “No es fácil tener que empezar su vida desde cero”, dijo.

 

Ehsan, 24 años, que llegó a Toronto en julio proveniente de Denizli, Turquía, dijo que los recién llegados también podrían ser objeto de discriminación por otros en la comunidad gay.

 

Su nueva libertad en Canadá podría de alguna manera poner en peligro las relaciones de parejas homosexuales iraníes que tuvieron que luchar y vinieron a Toronto juntos.

 

“Mi novio rompió conmigo porque ahora tiene la libertad y opciones que nunca tuvo antes. Él dijo que quería explorar una nueva vida en Toronto “, dijo Amir, de 35 años, un ingeniero informático que vino de la ciudad de Kermanshah, en Irán,  hace tres años.

 

“Pero, llegar a Canadá es una de las mejores decisiones que he tomado. Yo no tengo que ocultar quien soy. Puedo vivir una vida pacífica que no tuve en Irán durante más de 30 años. No me enfrento más a amenazas y temores”.

 

“Sueño con el día en que mi orientación sexual y la de otros iraníes no será causa legal para privarnos de nuestros derechos humanos fundamentales. Ese es mi sueño y deseo más grande, para mí y para todos los sin voz en Irán que no pueden hablar por sí mismos”. Arsham Parsi, fundador y director ejecutivo de IRQR.

 

 

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