Ártico: el misterio de los pueblos desaparecidos

8 julio 2015
de RCI

Hace 700 años, toda una cultura entera parece haber desaparecido del Ártico: los Dorsets, el último de los antiguos pueblos de la región.

Antes de los actuales residentes del Ártico, incluidos los Inuit y Cree, hubo hace 5000 años otras culturas, reagrupadas bajo el término general de “PaleoEsquimales”. Se conoce un poco sobre los Dorset a través de sus artefactos en el Lejano Norte de Canadá y Groenlandia. ¿Fueron empujados gradualmente a la extinción por el avance de los antepasados de los ​​Inuit, o se asimilaron a ellos?

Un análisis genético de 169 muestras de pelos y dientes (tomadas en Groenlandia, Canadá y Siberia), publicado el 28 de agosto en la revista Science por un equipo internacional, inclina la balanza hacia una extinción, y en absoluto progresiva: el retrato que surge es más bien el de una población que migró desde Siberia a América del Norte en una sola vez, que habría vivido aislada durante 4.000 años antes de desaparecer en un período de tiempo tan corto como un siglo. No habría descendientes entre los pueblos árticos actuales.

Si esto se confirma, sería una sorpresa, dice al New York Times el biólogo evolutivo Eske Willerslev de la Universidad de Copenhague, Dinamarca. “Porque cada vez que la gente se reúne, encontramos evidencia de intercambio sexual entre ellos”. Los descubrimientos genéticos en los últimos años sobre los Neandertales son el ejemplo más conocido.

¿Qué pasó con ellos? Sin una máquina para viajar en el tiempo, podemos recurrir a la genética: si los antepasados ​​de los PaleoEsquimales llegaron realmente a América hace cerca de 5000 años, de una sola migración, esto sugiere una variedad genética más débil. Y la biología dice que la baja diversidad genética significa mayor vulnerabilidad: ante una epidemia, por ejemplo, o un cambio repentino en el clima.

Pero estas son por ahora solo suposiciones. Los investigadores esperan encontrar  esqueletos más antiguos, tanto en América como en Siberia, que les permitirá tener una idea más justa de la evolución de estos genomas a través de los milenios. Mientras tanto, la investigación en Science alimenta la imaginación: incluso después de haber sobrevivido casi 5.000 años en las condiciones más duras del planeta, no garantiza su supervivencia a largo plazo.

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