Jennifer Abel, clavadista olímpica, un modelo de perseverancia

Jennifer Abel Crédito de la foto: CBC
Jennifer Abel
Crédito de la foto: CBC

“Cuando pensamos en todo lo que los negros han vivido por el racismo, es lamentable y  muy triste, pero al mismo tiempo es a nosotros de mostrar que ahora vivimos en el 2016 y que no somos inferiores a los otros y que somos capaces de sobresalir tanto en deporte como el cualquier otro campo. «

Jennifer Abel, Juegos Pan Am Toronto 2015 © Vaughn Ridley /Canadá Diving

Domingo 29 de julio de 2012.  Jennifer Abel se prepara para la difícil competencia en clavado en los Juegos Olímpicos. Al tomar parte en la prueba de sincronización de 3m, sin preliminares ni semifinales, la atleta tiene que dar lo mejor de sí misma completando sus cinco inmersiones sin fallas. Lo que está en juego es la posibilidad no solo de ganar la primera medalla para Canadá en Londres, sino también una que le permitiría pasar a la historia.

Las cinco inmersiones se suceden una detrás de la otra con éxito. Y llegó la medalla de bronce.

Ese día, los canadienses pudieron disfrutar de la primera medalla del país gracias al clavado y al talento de una de sus mejores representantes, Jennifer Abel, primera canadiense de origen haitiana en destacarse en clavado.

«Si pudiera ser un modelo, me gustaría mostrar a la gente que no es porque eres negro que tienes que correr o jugar al baloncesto. No. Es con el trabajo que podemos llegar. Yo soy una prueba en clavado. Estoy muy orgullosa de poder demostrar que nosotros, los negros, podemos nadar, hacer clavados y ganar medallas! »

Jennifer Abel es probablemente la prueba de que un atleta es un atleta independientemente de su origen o etnia. Sin embargo, ser la primera canadiense haitiana  en sobresalir en los deportes acuáticos en Canadá es un gran orgullo para esta clavadista reconocida a nivel internacional.

«Yo estoy genéticamente dotada de un cuerpo de persona negra, por lo que es más musculoso, y eso me ayuda mucho. Pero lo que me hace más orgullosa es decirme que haitianos… no hay muchos en clavado. De hecho, en cualquier deporte acuático, no hay muchos y yo soy la primera negra en haber obtenido medallas tanto en los Juegos Olímpicos como en la escena internacional en la Copa del Mundo, en los Campeonatos Mundiales  de clavado. Para mí es algo especial ser la primera de Haití… espero iniciar una tendencia! »

El entorno familiar, clave de su éxito

Jennifer Abel comenzó su carrera de clavadista a la edad de cuatro años porque quería emular a su hermano. Sylvie Danis, su madre, trabaja en la Sociedad de Transporte de Montreal, conduciendo un autobús.  Su marido, Jacques Abel, llegó a Quebec en 1972, a los 11 años, desde Haití. Ellos no son ajenos al éxito de su hija, al haberle inculpado los valores del trabajo y la perseverancia como los caminos que conducen a lograr lo que uno se propone.

“Mi padre es de Haití y tiene muchos hermanos, son once. Soy la primera hija en la familia, así que soy un poco yo la que mantiene la cultura, soy yo la que quiere aprender a cocinar, la que quiere mantener esta gran riqueza.  Tengo la suerte de tener un lado quebequense y otro haitiano, que está muy desarrollado en mí. Por lo que soy la primera nieta de mi abuela paterna, y  me encanta pasar tiempo con ella yendo a las tiendas de comestibles haitianas y también cocinar. »

En la adolescencia, a los catorce años, Jennifer participó en sus primeras competiciones internacionales como miembro de la selección nacional. Dos años más tarde, participó en sus primeros Juegos Olímpicos en China. Y en 2012 a la edad de 21 años, se fue a Londres sus segundos juegos. Allí sorprendió al ganar una medalla de bronce en el trampolín de tres metros sincronizado. Desde ese entonces agregó varias medallas a su colección.

Jennifer Abel y su compañera Pamela Ware en 3m sincronizado © © Diving/ Plongeon Canadá

Ahora, en 2016, se siente más que lista que nunca para ir a los Juegos Olímpicos de Río.

«Lo que más deseo es traer dos medallas en los dos eventos en los que participo: los tres metros individuales y los tres metros sincronizados con mi pareja Pamela Ware. Pero en primer lugar, estar sana y feliz, eso es lo que yo podría desear».

Influencias

Recientemente, Jennifer y su padre tuvieron la oportunidad de conocer al hijo de Martin Luther King. Para la joven atleta fue un momento muy emotivo al constatar que la lucha de este hombre no ha terminado y darse cuenta que ella misma tiene un papel que desempeñar.

«Me afectó enormemente saber que su hijo continúa los pasos de su padre. Cuando pensamos en todo lo que los negros han vivido por el racismo, es lamentable y  muy triste, pero al mismo tiempo es a nosotros de mostrar que ahora vivimos en el 2016 y que no somos inferiores a los otros y que somos capaces de sobresalir tanto en deporte como el cualquier otro campo. »

Jennifer dice que no tiene ídolos negros que influyen en su carrera deportiva o personal. Sin embargo, reconoce que los grandes logros de muchos atletas negros le han demostrado hasta qué punto trabajar duro en lo que se ama es la receta del éxito.

Y cuando se le preguntó si ella se considera un modelo a imitar para otros jóvenes, dijo no pensar  en ello a menudo.  Pero afirma claramente sentirse en una especie de misión cuando se trata de mostrar al mundo que los atletas negros pueden sobresalir en todo lo que quieren si trabajan lo suficiente.

La entrevista  con Jennifer Abel fue realizada por Paloma Martínez.

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Luc Simard – Director de la Diversidad y de Relaciones Ciudadanas de Radio-Canadá

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